Ella baja con la tanga sola, con la casa en silencio y la mañana recién entrando. Lo encuentra recostado en la sala y se pone encima sin pedir permiso. Mueve despacio, con las chichis al aire. El loco le sigue el ritmo y después la recuesta ahí mismo para metérsela de lado.
Ella se muerde el labio para no hacer ruido y igual se le escapa algo. La escalera queda de fondo, con la luz pegando en el barandal. Todo queda grabado a pura luz de mañana, un porno bolivia sin nada montado. Paran sin aire los dos y ella se ríe primera, tapándose la boca.
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