Ella entra sin avisar a la oficina de la casa, se para detrás del escritorio y le tapa los ojos al loco. El tipo estaba con la compu abierta, pero a los diez segundos ya se olvidó del trabajo. Se sube al escritorio, deja los papeles volando al piso y se deja desvestir ahí mismo, con la silla de ruedas quedando a un costado y el celular grabando desde el estante, uno más de sus videos xxx bolivianas privados.
Se lo mama sentada en el borde de la mesa, mirándolo y sin apuro, hasta que él se para y se la mete ahí mismo, levantándola con las dos manos. Ella se prende del borde y pide más bajo, entre dientes, porque en la casa hay gente. Él frena un segundo para respirar, ella se ríe y le dice que siga, que la tarde todavía está larga.
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