La potosina lo tiene en el borde de la cama, de pie, sin saber bien dónde poner las manos. Le baja el pantalón de un tirón y ya tiene la chota en la mano, a un palmo de la boca. Le da unos besos por el tronco, de abajo hacia arriba, sin prisa, mirándolo fijo a los ojos. El loco ya está parado del todo y ella apenas ha empezado.
Se la mete a la boca de una vez y arranca. Chupa y pajea al mismo tiempo, una mano en la base y la boca trabajando el resto. En la mesa de noche le suena el celular y ella ni se inmuta. Frena un segundo para respirar, se ríe de algo que nadie dijo, y vuelve más despacio.
Él le acomoda el pelo para verle la cara y ella responde tragándosela hasta el fondo, hasta que se le llenan los ojos de agua. Uno de esos videos de mujeres de potosí donde la que agarra no suelta. Se queda ahí un momento, con los ojos aguados y sin decir nada. En la mesa de noche, el celular vuelve a sonar.
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