Esta es de esas chicas de potosí que no necesitan guion: se puso la lencería rosada con las orejitas de conejo y subió a la cama de una. El che ya estaba recostado, ella se corre las bragas a un costado y se monta encima. Por la ventana entra media luz.
Arriba de él marca el ritmo, con el culo grande pegado al resto de la lencería y las chichis saltando en cada bajada. Él le aprieta las nalgas y sigue el movimiento de abajo. A media cogida ella se saca las orejitas como quien se quita una mosca y no dice nada.
Un rato después se baja, se pone de a cuatro y él entra de nuevo por atrás, igual que al comienzo. Las sábanas blancas con dibujitos quedaron hechas un desastre. Ninguno de los dos dice una palabra en todo el video.
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