La cuñada del barrio se apareció en la puerta pidiendo azúcar, y así empezó todo. El loco la hizo pasar y a los pocos minutos ya estaba sin ropa, con las tetas al aire y la concha bien mojada.
Se la mamó un rato ahí en la cocina, después la recostó sobre la mesa y se la metió despacio. La imilla gemía con cada empujón, las manos agarradas de los bordes de la mesa. Un paquete de azúcar tirado en el piso, y a ninguno de los dos le importa.
La voltea y le da por atrás, agarrándola de la cintura. El celular graba todo desde la repisa, bolivianas xxx filmadas en la cocina de una casa cualquiera. Ella agarra la mesa con las dos manos y se queda calladita.
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