La moza se acomoda en el piso del cuarto, de rodillas, con las medias hasta la rodilla y un pantalón corto que le queda justo. No hay más luz que la de un foco al fondo y el resto queda en sombra. Se acomoda las trenzas del hombro y se queda un buen rato mirando fijo a la cámara, sin decir palabra.
Después se baja un poco el pantalón, de a poco, sin sacárselo, solo para dejar ver el poco de culo que asoma. Es porno bolivia casero grabado en su propia pieza con lo que tenía a mano. Se pone de lado, juega con la pose y estira las piernas como si tuviera todo el tiempo del mundo. Alguien camina al fondo de la casa y ella ni se inmuta. Al final se sienta sobre sus piernas y corta el video sin despedirse.
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