La moza llega del turno de la noche y se encierra en su pieza. Apoya el celular en el ropero, ya encendido, y empieza a quitarse la ropa de a poco, sin apuro. Se queda en el corpiño y la bombacha, se mira al espejo un segundo y se da cuenta de que la está grabando todo. Afuera ladra un perro dos veces y nadie le hace caso.
Se suelta el corpiño despacio y se lo tira a la cama. Se cubre las chichis un momento con el brazo, como por costumbre, y después las deja en paz. Nada de estudio, porno bolivia grabado así nomás, en un cuarto cualquiera. Se recuesta, se pasa la mano por la panza y sigue bajando más abajo, mientras las sábanas se hacen un desorden.
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