Después de meses sin verse, apenas entraron a la pieza la cosa empezó sola. Ella solo se bajó el pantalón y se puso en cuatro en la cama, con la ropa todavía puesta. El loco la agarró de la cintura y se la metió de una, sin sacarse nada tampoco. Se notaba que los dos tenían ganas guardadas.
Las sábanas quedaron hechas un desastre y a ninguno le importó. Ella empujaba hacia atrás cada clavada y se quejaba más fuerte cuando él le agarraba el pelo. Le sonó el celular en la mesa de noche y ninguno lo miró. Un porno bolivia casero, grabado sin avisarle a nadie. Cuando por fin pararon, ella se dejó caer de lado en la cama y se quedó riendo, todavía jadeando.
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