En el sanitario de la casa, los changos se calientan bajo la ducha y ahí mismo arrancan. Uno se arrodilla y se lo chupa al otro, despacio, mirándolo de frente. El agua cae y los moja completos mientras siguen. Después uno se apoya en la pared, se pone de espaldas y le da su cola. El otro se la mete de a poco y luego a todo lo que da. Es porno bolivia grabado con el celular, sin montar nada.
Entre las baldosas mojadas se escucha todo: las manos, el agua, las quejas. Uno de los dos se ríe en un momento y vuelven a lo suyo. Terminan apoyados contra el lavatorio, sin hablar, todavía ofeados. La ducha sigue corriendo cuando ya se dejaron de tocar.
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