La potosina entró a la pieza solo con las medias puestas. Ni se las quitó para nada. El chango la acostó en la cama y le abrió las piernas de una. Es jovencita, con el cuerpito chiquito, y no le costó nada que se la meta.
Se nota que no es la primera vez. La tipa sabe lo que hace, se mueve sola y le sigue el ritmo sin que nadie le tenga que decir nada. Las sábanas ya están hechas un desastre.
Otra chica de potosí que entró a la pieza a lo suyo. Se queda ahí recostada, mirando para el techo. Él todavía está adentro cuando la escena corta de golpe.
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