Pierina se recuesta de costado y deja que la cámara la recorra de arriba abajo. Lleva un conjunto rosado que apenas cubre lo importante, y la luz de la ventana le pega de costado. En el cuarto hay poco orden, su ropa tirada por ahí y la cama sin hacer.
La moza se apoya en la almohada, se estira y se pasa la mano por el pelo antes de seguir. No hace nada de más porque no hace falta, con ese cuerpazo se basta sola. De esas bolivianas xxx que uno se topa de casualidad, sin pose y sin apuro.
Todavía con el conjunto puesto se da vuelta despacio, y la grabación corta justo ahí.
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