La potosina no baja la mirada en ningún momento, aunque el che que le toca llevar tiene un pito que asusta. Se lo agarra con las dos manos primero, mirándolo como midiendo lo que viene.
Después se lo mete a la boca, lo más que puede, y se le escucha jadeando. El loco la aguanta del pelo mientras tanto. Las paredes del cuarto están peladas y se nota que grabaron ahí mismo.
A la tercera vez que traga se le escapa un poco de saliva y se limpia con el dorso, después sigue como si nada. Así de directo se ve a las mujeres de potosí cuando les toca una de estas. La escena corta cuando él todavía no se la ha sacado.
También te puede gustar:




