La potosina es gordita pero con curvas en su lugar, pechos y un culo que se mueve solo. El chango la tiene boca arriba y ella lo recibe sin ponerse nerviosa, se nota que sabe lo que hace. Le echa el ojo de arriba abajo y sonríe.
Él la coge firme, sin apurarse, y ella le sigue el ritmo con la cintura. En la cama todo está medio desordenado, las almohadas tiradas por el suelo. Quien ande buscando potosinas xxx reales va a notar que aquí nada está armado para la cámara, todo rodado una tarde cualquiera.
En un momento ella se agarra de las rodillas para abrirse más. Él apura el paso y ella no hace más que jadear bajito, hasta que paran para cambiar.
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