La morena llega a la sala con dos changos y ahí mismo se va sacando la ropa. Se sube a la mesa de vidrio y se pone de a cuatro para el primero, que le entra de a poco mientras ella lo mira por el hombro. El otro no espera: le ofrece la chota y ella la agarra con la boca sin dejar de mover el poto.
Después cambian. La suben, la giran, la hacen montar. Ella se cabalga a uno mientras le sostiene el pito al otro, jadea bajito, pide más despacio y al rato más fuerte. El vidrio le queda marcado donde apoya las manos. El celular lo agarra todo: bolivianas xxx sin cortes, grabado entre risas y sin montaje. Terminan los tres encima de la mesa, sin aire, y ella se ríe sin decir nada.
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