La rubia se arrodilla frente a él sin decir una palabra. Se la mete a la boca despacio, mirándolo todo el tiempo, con toda la calma. El che apoya la cabeza hacia atrás y la deja trabajar tranquilo. Después ella se para, se quita lo poco que tiene puesto y se da vuelta.
Él le agarra el poto con las dos manos y le entra de una sola vez. Ella aguanta el ritmo apoyada en la pared, con los ojos cerrados. El cuarto está vacío, sin una sola cosa colgada en las paredes. Queda todo grabado para el montón de porno boliviano gratis que anda circulando. Ella se levanta primera y va buscando una toalla.
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