La pelirroja se las arregla con dos changos en el sofá de la sala, y ninguno de los tres tiene apuro. Mientras uno se la mete de a cuatro, ella trabaja al otro de boca sin perder el compás. Nadie se sacó toda la ropa, apenas lo justo.
Después cambia sola y se sube encima de uno, y el otro queda esperando su turno parado al costado. Se nota que no es la primera vez que hace esto. Graban todo de corrido, un porno bolivia sin edición, con la tele encendida de fondo que nadie mira.
Al último las dos vergas son para ella, una en cada mano, y la escena corta ahí mismo, con las almohadas por el piso y todo hecho un desorden.
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