La moza no espera nada. Se tira en el sillón de la sala, abre las piernas y con solo una mirada ya avisó. Sus dos amigas se arriman y entre las tres se reparten al loco, que no sabe por donde empezar. Una le mama la chota, otra lo monta despacio y la tercera lo agarra del pelo. La tipa tatuada es la que manda acá, se nota en cada orden.
Turnos sin orden ni apuro. La moza cabalga hasta cansarse y después le cede el lugar a una amiga sin decir una palabra. El chango les sigue el paso como puede, con la espalda sudada y las manos ocupadas. Puro porno potosí casero, grabado con un celular apoyado en la mesa de centro. Al final las tres quedan tiradas en la alfombra y alguien enciende la tele a bajo volumen.
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