La hermanastra entra al cuarto del loco con poca ropa y mucho apuro. Tiene un culazo que se le nota aunque vaya de espaldas. Sin mucho rodeo se le sube encima y empieza a cabalgarlo, despacio al principio y después agarrando velocidad.
Él la agarra de las caderas y la deja hacer. Las sábanas ya están hechas un desastre y la puerta del cuarto queda abierta. De las mujeres de potosí que les gusta llevar el control, se nota que ella va a su ritmo y él apenas acompaña.
Ella se inclina para besarlo sin bajarse y sigue con la cintura. En un momento paran un segundo para acomodarse, y después ella vuelve a subírsele.
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