Con el bikini rosado puesto, la potosina ya andaba con las manos abajo, bajándose la tanga de a poco. Nada de estudio: la pieza con las cosas por ahí, unos peluches en el fondo y la cama hecha un desastre. Ella sabe que la cámara está prendida y le da exactamente igual.
Se saca el bikini entero, primero la parte de arriba, y se recuesta en las sábanas buscando la luz del costado. Esto que queda filmado es porno potosí de este lado: la moza sola frente al celular, haciendo lo que se le antoja. Se escucha una puerta en otra pieza y ella ni se inmuta. Queda tirada al final, con el pelo revuelto y las piernas colgando de la cama.
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