La imilla está sola en el baño con la célula en la mano y cero pena. Se va mostrando de a poco, sin apuro, mirando fijo a la cámara. Detrás se ve el borde de la tina y el espejo todavía empañado de la ducha de recién.
Sonríe dos veces, como quien está hablando con alguien del otro lado. Se acomoda el pelo, se acerca más y deja que se vea todo. No hay música ni edición, se escucha hasta el goteo del lavamanos. La luz es la del foco del baño, nada más.
Al final se inclina hacia la célula y el video corta de golpe, con ella todavía riéndose. Esos son los videos xxx bolivianas que uno encuentra sin estar buscándolos.
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