La moza queda de espaldas con las piernas abiertas y ya no piensa moverse de ahí. La que está arriba la agarra de las muñecas y la trabaja a su ritmo, despacio primero, después con todo. Están en medio de la sala, con cosas de la casa regadas por todos lados y ninguna gana de ordenar.
La de abajo suelta un quejido largo y se le mezcla con una risa, raro pero pasa. La otra no se desconcentra, sigue agarrada firme. El desorden de la sala ya es parte de la escena.
Paran un momento, se acomodan de lado y siguen desde ahí, ahora de a poco. Nada de producción ni luces: porno boliviano gratis grabado nomás con lo que había a mano. Cuando corta, las dos siguen ahí, sin decir nada.
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